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Rehabilitación Socioemocional.

Ansiedad y Depresión.

Luego de sufrir una lesión cerebral adquirida (LCA) distintos ámbitos en la vida de la persona pueden verse afectados a causa de problemas físicos, cognitivos, conductuales o socio-emocionales. Datos chilenos han mostrado que, meses o años luego de una lesión, los sobrevivientes presentan una menor independencia en actividades de la vida diaria, así como una disminución de la calidad de vida y aumento de sintomatología depresiva.

Los trastornos ansiosos y del ánimo son comunes luego de una LCA, pudiendo interferir en la rehabilitación, adaptación a los cambios y retorno a la comunidad.

La ansiedad es una sensación de miedo, preocupación o nerviosismo que no es proporcional a la situación que la persona enfrenta. Las personas que han sufrido una LCA pueden sentirse ansiosas sin saber con exactitud el motivo, especialmente en relación con situaciones donde sienten que no poseen el control. Por ejemplo, debido a problemas cognitivos, los sobrevivientes pueden sentirse ansiosos al no poder predecir o controlar lo que ocurre a su alrededor, resolver problemas o desenvolverse adecuadamente en una situación social.

La depresión se caracteriza por un sentimiento prolongado de desesperanza, tristeza y pérdida de interés en las actividades de la vida diaria, el cual no mejora con el tiempo. La pérdida de habilidades físicas, cognitivas o sociales, así como la dificultad en retomar actividades previamente significativas, puede ser extremadamente difícil de aceptar y conducir comprensiblemente a la depresión.
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¿Cuáles son las principales problemáticas en la vida diaria? . La ansiedad y depresión impactan en la vida diaria de los sobrevivientes, la experiencia de sí mismos y su relación con seres cercanos.

Las personas que experimentan ansiedad luego de una LCA pueden:
  • Sentir pánico o “ponerse en blanco” cuando la demanda del entorno es demasiada (ej. realizar un cálculo mental rápido en la caja del supermercado).
  • Sentirse molestas, abrumadas o con miedo cuando un cambio inesperado en su rutina diaria les impide controlar la situación.
  • Hacer preguntas frecuentes o innecesarias a los demás y/o a sí mismas al probar cosas nuevas.
  • Tener miedo de estar solas, o buscar intencionalmente aislarse de los demás para evitar sentirse ansiosas.
  • Experimentar sentimientos de culpa luego de cometer un error.
Las personas que experimentan depresión luego de una LCA pueden:
  • Sentirse cansadas por patrones de sueño alterados y/o por un marcado aumento o pérdida de peso.
  • Tener sentimientos de desesperanza (ej. sentir que absolutamente nada tiene sentido).
  • Tener sentimientos de inutilidad (ej. sentir que no son buenas para nada).
  • Tener sentimientos de que sería mejor estar muerto o hacerse daño.
  • No sentirse suficientemente capaces de enfrentar las actividades y/o desafíos que se proponen.
  • No querer realizar actividades durante el día por falta de interés o energía.
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¿Cómo abordar y/o intervenir dichas problemáticas?. El primer paso para abordar los trastornos del ánimo y ansiedad luego de una LCA es determinar si los síntomas que la persona presenta corresponden efectivamente a un trastorno o son una consecuencia directa de la lesión. Esto no es sencillo y requiere del trabajo conjunto de neuropsicólogos clínicos y neuropsiquiatras.

En relación con la ansiedad, síntomas como la fatiga, pobre concentración e irritabilidad pueden tener directa relación con la lesión cerebral. Las preocupaciones realistas sobre el futuro en respuesta a la discapacidad y la pérdida de roles y funciones, no deben ser consideradas inmediatamente como sintomatología ansiosa. Síntomas que sí sugieren un trastorno ansioso son, por ejemplo, la preocupación excesiva y la mayor parte del tiempo por eventos futuros no relacionados con la discapacidad, tensión muscular o dificultad para conciliar el sueño.

Respecto a la depresión, la LCA puede generar alteraciones conductuales como la apatía o falta de iniciación, las cuales son comúnmente confundidas con falta de energía y bajo ánimo. Otros problemas que pueden tener una conexión directa con la LCA son las alteraciones en los patrones de sueño, fatiga, problemas de concentración, cambios en el apetito o deseo sexual. Por ejemplo, respecto a este último, un sobreviviente puede experimentar una disminución de deseo sexual debido a factores como la incomodidad con su nuevo cuerpo, dolor, pérdida de confianza o problemas cognitivos. Los síntomas que sugieren más claramente una alteración del ánimo son los sentimientos de desesperanza, sentimientos de inutilidad, dificultad para sentir placer, pensamientos de muerte o pensamientos suicidas.

Es importante tener presente que las alteraciones emocionales luego de una LCA están en estrecha relación con el nivel de comprensión o conciencia que el sobreviviente tenga de sus déficits y dificultades en la vida diaria. Esta comprensión puede verse afectada por déficits asociados a la lesión misma o factores psicológicos.

Las consecuencias psicológicas o emocionales de una LCA no siempre son consideradas por los equipos de rehabilitación. Esto se debe a un mayor énfasis de la rehabilitación en la recuperación física, así como una mayor cobertura de los tratamientos durante la etapa aguda. Además, existe una escasa comprensión respecto a los numerosos cambios invisibles experimentados por los sobrevivientes (problemas cognitivos, pérdida de la identidad, entre otros), lo cual dificulta su abordaje terapéutico.

Es importante tener presente que experimentar síntomas ansiosos y/o depresivos no es un signo de debilidad sino un problema médico común luego de una LCA. El abordaje de estos síntomas requiere de la ayuda experta de profesionales de la salud entrenados en el trabajo con sobrevivientes de LCA. Dicho tratamiento tiene como objetivo principal la disminución del sufrimiento innecesario y evitar el empeoramiento de los síntomas.

El tratamiento consiste principalmente en apoyo psicológico/psicoterapia, medicación o una combinación de ambos métodos. Las intervenciones psicológicas o psiquiátricas deben ser coordinadas con otros profesionales de la rehabilitación (terapeuta ocupacional, fonoaudiólogo, fisiatra), para conectar el trabajo psicológico con los desafíos concretos del retorno a la comunidad.

A continuación se enumeran distintas estrategias que pueden ayudar a los sobrevivientes de una LCA y sus familiares/cuidadores a manejar la sintomatología ansiosa y depresiva:
  • Informarse respecto a las consecuencias emocionales y psicológicas luego de una LCA.
  • Motivar al sobreviviente a conversar con un profesional sobre cómo se siente, centrándose tanto en los desafíos como logros de la rehabilitación.
  • Fomentar periodos de descanso y tiempos de tranquilidad, así como también mantener una alimentación equilibrada.
  • Reducir las demandas ambientales o fuentes de estrés que sean innecesarias.
  • Dividir las tareas grandes en pequeñas y priorizar según su importancia, como forma de fomentar un sentimiento de control y autoeficacia.
  • Mantener la mayor estructura posible y una rutina predecible.
  • Comenzar con desafíos personales pequeños y gradualmente progresar a desafíos mayores.
  • Acudir a grupos de pares, o familiares, que han pasado por la misma situación (LCA).
  • Mantenerse activo e incorporar en la rutina actividades de distensión.
  • Entregar apoyo y orientación a la persona que sufrió una LCA cuando se sienta ansiosa.
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Referencias

Balchin, R., Coetzer, R., Salas, C., & Webster, J. (2017). Addressing Brain Injury in Under-resourced Settings: A Practical Guide to Community-centred Approaches. Psychology Press.

Coetzer, R. (2018). Anxiety and mood disorders following traumatic brain injury: Clinical assessment andpsychotherapy. Routledge.

Easton, A., Ramanuj, P. (2020). Depression after encephalitis. Encephalitis Society: The brain inflammation charity. United Kingdom.

Headway: The brain injury association. (2019). Factsheet: Mental health and brain injury. United Kingdom.

Model Systems Knowledge Translation Center. (2010). Problemas cognitivos después de una lesión cerebral traumática: Tbi Model Systems. Estados Unidos.

Model Systems Knowledge Translation Center. (2011). La depresión después de una lesión cerebral traumática: Tbi Model Systems. Estados Unidos.

Model Systems Knowledge Translation Center. (2010). Problemas emocionales después de una lesión cerebral traumática: Tbi Model Systems. Estados Unidos.

Tyerman, A. (2018). Psychological effects of brain injury. Headway: The brain injury association. United Kingdom.

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